Forja tus alas de vida tan fuertes que nada ni nadie las pueda doblegar.

Vive y da un sentido a cada día de tu vida.

Todos de algún modo u otro hemos conocido la adversidad y desde un sacrificio de superación, de lucha personal, desde una labor desinteresada de ayuda hacia los demás o con las simples palabras o escritos de un altruista escritor, como yo, que plasma su experiencia en un blog o aquí en la red, intentamos demostrar que hay vida tras esa adversidad, que se pueden hacer infinidad de cosas para ayudarnos a nosotros mismos y a los demás y que no hay justificación alguna que se nos pueda impedir tener o tratar de intentar llevar una vida, denominemosla “normal”.

Muchas son las barreras que nos encontramos en la vida, unas físicas y otras sociales, pero por cada barrera o por cada impedimento que la vida nos pone, siempre hay alguna persona dispuesta a intentar o demostrar que puede ser superada, aunque no siempre se consiga.

Y ahí es donde nos debemos de esforzar, no tanto por eliminar y superar esas barreras que siempre estarán y nos encontraremos en la vida, porque por cada una que sea eliminada seguramente surgirán dos más, sino por enseñar y motivar a como no cesar en el intento de lograr que no se creen, y en ese pensamiento y con esa educación se debe intentar inculcar y que por si solo se geste hasta que se llegue a un estado de normalización para ser y sentirse uno/a mas.

Y aún así, se seguirán creando y surgiendo dificultades pero debemos ser fuertes, consistentes y estar motivados para que ante barreras difíciles, tengamos el esfuerzo, la constancia y la paciencia para si no superarlas en  un primer intento, sí el saber bordearlas.

Y esto se consigue de una manera, “VIVIENDO”, viviendo y saliendo a la calle, intentando ser dueños y amos de nuestras vidas y nuestras decisiones y como no, perdiendo el miedo a lo externo.

Tener claro NO donde queremos llegar, si no lo costoso y duro que será el cómo y en ese COMO debe estar la motivación, la fuerza y la constancia y no desfallecer nunca. 

Porque amigos, para recibir siempre hay que tener el detalle de dar, y qué mejor demostración como la de regalar y visibilizar el demostrar que eres capaz de tener una vida, que eres capaz de ayudar, que eres capaz de dedicar tiempo y experiencia a los demás y que eres capaz de demostrar que vida solo hay una y que solo de ti, depende de cómo quieras usarla antes que un día te pares a pensar y mirar y caigas en todo lo que has dejado de hacer, en todo lo que creías que no podías lograr y en cómo podrían mirarte o dejarte de ver por intentar ser tú, por intentar ser y vivir "normal".

Hay que ser fuerte, ser constante y abierto sin reticencia alguna a contar tu paso por lo oscuro de la adversidad, a contar tu experiencia, a contar tu esfuerzo, a normalizar las consecuencias de una adversidad para así poder ser el espejo en que las distintas generaciones o las nuevas personas que por desgracia llegan a una situación adversa puedan verse reflejadas y sentir consuelo, aprendizaje y saber que siempre hay una salida si realmente se quiere y se está preparado/a para saberla hallar.

Y se debe ser duro y exigente con uno mismo/a para saber cuánto de fuerte están hechas tus “alas” y como de resistentes son para soportar una vida volando fuera de tu hábitat y de tu supuesto y/o acomodado bienestar.

Porque la felicidad no está solo en la seguridad que te de tu hogar, no sabrás realmente cómo de fuerte puedes ser y hasta dónde puedes llegar si no eres capaz de comprobar la dureza de tus alas contra la fuerza del viento que te encontrarás en la vida, que te encontrarás en la sociedad, y que hallarás en la intemperie de un hábitat desconocido con infinidad de variables y vientos cambiantes en los que en segundos deberás qué decisión tomar.

Y esas alas debes forjarlas tú, tu familia te dio vida, te sirvió y/o te sirve de protección pero no estarán siempre ahí para protegerte de ella, eso es ley de vida, y dependerá de ti demostrarte y demostrar que el futuro es y puede ser tuyo, que debes ser el amo de tu vida y el que marque tu destino.

Pero para ello no sólo son necesarias endurecer esas alas e intentar que te vayan y te vayas dejando volar, si no también y aún más importante, es la fuerza y capacidad mental para superar todos los impedimentos, miradas, críticas y barreras que te encontrarás, porque una vez que te expongas a la intemperie de la vida, que te expongas a la calle, que te expongas a la sociedad, ahí solo estarás, donde de tí y tu fuerza solo dependerás, pero recuerda que una fuerza sin control está destinada a fracasar.

Como quieras que sea tu vida dependerá de cómo sea el esfuerzo y la lucha que te obligues a hacer por ella, pero recuerda que la vida es tuya, y como tuya ten la capacidad, la fuerza y el coraje de decidir cómo quieres que sea, porque hoy somos unos, pero mañana pueden ser otros los que estén donde y como nosotros estamos ahora y en nuestro lugar.

Así pues, con mis casi 31 años como discapacitado, como conocedor de lo adverso y consecuencias de la adversidad, narrador y/o escritor de su vida y experiencias, de dosis de motivación y realidad,  agradezco a aquellas personas que dedican tiempo y esfuerzo en luchar y ayudar por esa “normalidad”, porque sólo el esfuerzo, la decisión y el emplear tiempo en intentarlo ya merecen ese reconocimiento social o al menos, el mio personal.

Y recordar amigos, que ante y tras las consecuencias de la adversidad todos de una manera u otra sumamos, pues sumemos pues.

Un saludo 

Raúl Martínez.