Tiempo, paciencia, constancia, distancia, actitud, motivación... mezclalo todo y confecciona tu mejor coctel de vida.

Podemos tomarnos la vida como un deporte mental, quizás como una maratón, con sus altibajos y a veces falta de ganas y fuerzas, pero que una vez nos metemos de lleno en la carrera, nuestra carrera de vida, la fuerza mental será la que nos defina, nos mantenga y marque el puesto en el que lleguemos a la meta, pero eso sí, nunca olvides que el logro no es ganar ni llegar, sino disfrutar de lo que te ofrezca el trayecto porque ya has ganado logrando solo el decidirte a intentarlo.


Hace algo mas de 20 años regrese aquí tras varios años desde mi accidente y convencido me fui, de ser estos 100 metros que en otros tiempos como deportista sufrí y recorrí, jamás volvería sin ayuda a disfrutar, a recorrer, a superar.

Diez años después regresé, donde vi morir mis sueños y ver después como resucitaban y disfruté del olor de la hierba al amanecer y no solo rodé con mi silla y la escasa fuerza de mis brazos estos 100 metros, sino que pude completar los 400 metros del óvalo, y hoy en día alguna que otras más.


Nunca dejes que las limitaciones te las marque la vida, ni la adversidad, ni nadie, sino se tu mismo con ACTITUD, esfuerzo, lucha y paciente constancia, porque con poquito que físicamente se pueda hacer ya es un mundo mentalmente para nuestro propio ser.

Y recuerda que cuando el desánimo y la falta de ilusión se instalan de forma continuada en uno mismo, es cuando verdaderamente es necesario reaccionar, resetearse y luchar por el estado natural que es el de vivir avanzar con motivación, superación, y aun bajo situaciones adversas, dejar que la actitud predomine ante la dejadez, la desidia y la desilusión.

Una de las cosas que mas tristeza nos podrá generar y nos toque enfrentarnos y superar a lo largo y al final del camino de nuestras vidas, será el sentimiento de no poder haber conseguido aquello por lo que dejamos de luchar o ni tan si quiera por lanzarse a intentar, porque cada vez que decimos "no podré", nos cerramos la puerta de nuestra propia fuente de confianza y seguridad, que puede ser infinita aunque a veces dudemos de ello.

Así pues, cuando creas o te digan que jamás podrás o simplemente un imposible y categórico no, dedica todo el tiempo posible a pensar en tí, evaluar tus posibilidades planeando la estrategia para lograr y demostrar un Sí.

Cree en ti y en tus posibilidades, porque seguro por siempre serás tu mejor apuesta.


Un saludo amigos.
Raúl Martínez